Reflexología y algunos acontecimientos

En la historia de la Medicina, se tiene muchos relatos y evidencias desde miles de años antes de Cristo hasta la actualidad, ya que desde nuestra existencia se ha venido procreando un sin número de enfermedades, unas contemporáneas y otras desde el nacimiento de la humanidad, muchas de estas evolucionando con nosotros y empeorando el estado de salud, o también se puede creer que nosotros deteriorándonos y las enfermedades en su propio estado; y unas que otras como la fiebre amarilla volviendo a crear temor en la población.

La Reflexología data de los años I.V a. C. los primeros tratados que dan cuenta de la aplicación basada en la presión de las manos, pies y orejas lo utilizaban para desbloquear el estacionamiento del Qui (fuerza vital o energía). De acuerdo a la Antigua China.
Entre estos documentos conservados, destaca uno que le atribuyen a Houang Ti,  Emperador Amarillo, del año 2700 a. C. que describe el masaje reflejo.
En Egipto se tiene registro de esta práctica desde el año 2300 a. C. debido a unos gráficos dibujados en la tumba de Ankmahor – sacerdote y médico egipcio – en Sakkarah, conocida también como “Tumba de los Médicos”. En los garabatos se aprecian no solo la digitopresión, sino también tratamientos en los pies y manos, entre otros gráficos que describen procesos de embalsamiento.
Hipócrates, médico de la antigua Grecia y conocido ahora como el padre de medicina moderna, en el siglo V a. C. hablaba de realizar fricción en el cuerpo y el uso del tacto para calmar dolores. No relevante para especificar el lugar a palpar y qué tipo de dolores se puede calmar, pero desde ya las grandes mentes de la Medicina han creído en la necesidad no sólo de medicar, sino también de sentir al paciente con nuestras manos y ayudar con las mismas a calmar.
También se conoce de evidencias encontradas en la India, pinturas del siglo XVIII, se observa zonas marcadas en los pies de Buda que se conocen como símbolos que representan la vida.
Asimismo se hayan registros es la Reflexología en grabados sobre piedra en la civilización Maya, aunque no se duda que este haya empezado con la civilización Inca.

Aunque la práctica de la reflexología data desde milenios atrás en el Oriente, recién el XIX surgió un verdadero interés por ella en el mundo Occidental.
En el año 1984, el sueco Pehr Henrik, observó, cómo dolores procedentes de ciertos órganos, se reflejaban en ciertas zonas de la parte de los pies alejada de estos mismos. Por el mismo camino, el neurólogo inglés Henry Head, halló zonas reflejas que podrían utilizarse para anestesiar y confirmó la relación directa de ciertas zonas de los pies que surgía efecto en los órganos.
En el siglo XX el norteamericano William Fitzgerald, desarrollo un sofisticado método, basándose en la MCHT, el cual detalló la división del cuerpo en diez zonas verticales, a las cuales le agregó tres zonas horizontales. Esto logró interesar a algunos colegas, entre ellos el quiropráctico Joe Shelby, que se convirtió en uno de los primeros reflexólogos.
Esta técnica se fue empleando seguido por la enfermera Eunice Ingham, quién era seguidora de Joe Shelbay y con ella una de las promotoras de la reflexología podal. Logrando por ello un avance más específico de lo que trata la Reflexología, dando privilegio a la Podal, debido a que las terminaciones nerviosas de la mano se encuentran en constante palpación por nuestra propia necesidad de uso, y esto hace que ciertos nervios no se reflejen correctamente, pudiendo dar un diagnóstico incorrecto.

En su mayor parte, en la Medicina Occidental y en algunas partes del mundo, se ve a los pies como parte del cuerpo humano compuesto por 26 huesos, ligamentos, articulaciones y músculo, para darle un sencillo uso que es de caminar, saltar, correr, bailar, etc, sin darle su debido y requerido cuidado que se  necesita.
A medida que se va conociendo de la práctica de la Reflexología Podal y sus beneficios, muchas personas optan más por el cuidado y mantenimiento de sus pies para su debido cuidado, permitiendo así por medio de este mejorar sorprendentemente el estado de salud de los pacientes que se acerquen solicitando una reflexología.

Ésta técnica la debe realizar una persona capacitada específicamente en esta área, ya que se requiere del conocimiento necesario para la aplicación y la presión de cada una de estas ya que no a todas las terminaciones de cada órgano se los trata por igual con la misma fuerza de presión o mismo movimiento digital.

Existe un protocolo para realizar esta obra, empezando con el análisis del paciente desde que ingresa a consultorio, observando su forma de caminar, luego su forma de expresarse y el nivel de credibilidad. Se analiza la forma, color y olor del pie, para ir teniendo una idea de lo que le puede estar sucediendo y dar un diagnóstico más asertivo, se depura la zona a tratar usando los implementos necesarios, que siendo estos sencillamente, Povidin que ayuda a desinfectar, alcohol para depurar, se da un masaje para “calentar” el pie y lograr una relajación necesaria para realizar el arte, se empieza con el pie izquierdo, una vez masajeado, calentado y relajado este pie, se procede a taparlo con una toalla para mantenerlo a buena temperatura, se prosigue con el siguiente pie (derecho), teniendo una vez ya listo este pies, en este mismo se empiezan a realizar las digitopresiones, empezando con la parte superior, (dedo gordo del pie) en el cual se reflejan ahí las terminaciones del cerebro, hipotálamo, pineal e hipófisis para ser más específicos.
Existen dos tipos de presiones, sedar y tonificar, en las cuales no se debe aplicar a todas con la misma necesidad (en anexos se muestra un cuadro en el que especifica tipo de dolencias y que tipo de presión realizar).
Para la palpación se usa el dedo pulgar o nudillos de los dedos.
En la parte izquierda del pie, no se debe topar la zona del corazón, siendo esta una zona muy delicada y para algunas estimularla sería con final fatal, pudiendo crear un paro cardiaco en ciertos casos.
Algunas de las veces el paciente suele ser asintomático (sin síntomas), o sin dolor, lo cual la forma más requerida para determinar algún tipo de malestar es por la acumulación de sales de calcio o ácido úrico, dando a estas la sensación de pequeños gránulos tipo arenitas, algunas de estas veces con una leve hinchazón o protuberancia, en lo que se debe presionar en forma circular hasta que estas desaparezcan, presionando hasta el nivel de soporte del paciente.


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